El caso de Omega nos exige revisarnos como sociedad

Omega en declaración con la prensa.

Las personas tenemos el derecho de escoger y ser escogidos, de opinar libremente, de vivir, pero debemos revisarnos. Desde que el pasado 27 de diciembre les fue otorgada la libertad condicional al popular merenguero Antonio Peter de la Rosa, conocido como Omega, es notorio como la gente trata este tema, favoreciendo, de ciertas formas, el comportamiento del artista.

En los bancos, supermercados, peluquería y otros comercios o lugares frecuentados por personas, la gente hasta discutía por este caso, observaban sus videos en las redes sociales, escuchaban su música en los celulares y vehículos. Esto lo hacían hasta personas entradas en edad. Por esto digo que debemos revisarnos porque una conducta que es condenada por la mayoría de ciudadanos decentes, es premiada porque aquellos no tan decentes.

Desde que les fue otorgada la libertad he escuchado su música por doquier. Las autoridades son las culpables de que conductas que destruyen la integridad familiar sean aceptadas en la sociedad como buena y valida. Por qué las autoridades le dieron la libertad a Omega en un periodo de muchos excesos como es el fin de año o año nuevo, ya han anunciado hasta la agenda del artista, completamente llena, hasta el cinco de diciembre. ¿No es esto un premio a la mala conducta de una persona?

El caso de Omega lo que ha dejado claro qué autoridades es la que tenemos: cómplices de las malas conductas, alejadas del interés de la mayoría y apegada al populismo y el show mediático. Esto se dejó ver, también, en la despedida de Omega de la cárcel, cuántos celulares modernos salieron en un video donde lo grababan a su salida, estos celulares podrían estar siendo utilizados en fechorías desde el penal. Pero nada, este es el país que tenemos, no duden ustedes que Omega cante en algunas de las fiestas patrocinadas por políticos dominicanos.

 

 

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