Así que Eres Cristiano

Muchos decimos que somos cristianos, pero, no hemos comprendido el verdadero significado de ser cristianos. Esto es un proceso muy duro, que es tarea de nosotros, el de seguir creciendo en santidad.

Los guardias de seguridad de un presidente como el de Estados Unidos deben de estar dispuestos a morir por su presidente, lo cubren con  su cuerpo para detener las balas…

 

¿Qué sucede cuando acepto a Cristo?  Ya no hay condenación, ya somos salvos: Ahora,  pues,  ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,  los que no andan conforme a la carne,  sino conforme al Espíritu. Romanos 8:1.

Todo es hecho nuevo:  “De modo que si alguno está en Cristo,  nueva criatura es;  las cosas viejas pasaron;  he aquí todas son hechas nuevas”. 2Co 5:17.

Ya estamos muertos al pecado: Ro 6:1-11 “¿Qué,  pues,  diremos?  ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2  En ninguna manera.  Porque los que hemos muerto al pecado,  ¿cómo viviremos aún en él? 3  ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús,  hemos sido bautizados en su muerte? 4  Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,  a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre,  así también nosotros andemos en vida nueva”.

V- 5, “Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte,  así también lo seremos en la de su resurrección; 6  sabiendo esto,  que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él,  para que el cuerpo del pecado sea destruido,  a fin de que no sirvamos más al pecado. 7  Porque el que ha muerto,  ha sido justificado del pecado. 8  Y si morimos con Cristo,  creemos que también viviremos con él; 9  sabiendo que Cristo,  habiendo resucitado de los muertos,  ya no muere;  la muerte no se enseñorea más de él”.

V- 10, “Porque en cuanto murió,  al pecado murió una vez por todas;  más en cuanto vive,  para Dios vive. 11  Así también vosotros consideraos muertos al pecado,  pero vivos para Dios en Cristo Jesús,  Señor nuestro”.

Cuando ya somos hijos de Dios ¿qué nos pasa?  Se supone que: Hemos sido transformados, ¿pero realmente hemos cambiado? Pero la verdad que le volteamos la espalda a Dios y nos endurecemos luego, tan pronto ha pasado el primer amor empezamos a vivir en necedad, sin amor a Dios y menos a nuestros semejantes, el que no ama a su hermano no puede amar a Dios. O el que no ama a su padre o madre, menos puede amar a Dios.

Por eso Isaías 1:2-2-5, dice: “Oíd,  cielos,  y escucha tú,  tierra;  porque habla Jehová: Crié hijos,  y los engrandecí,  y ellos se rebelaron contra mí. 3  El buey conoce a su dueño,  y el asno el pesebre de su señor;  Israel no entiende,  mi pueblo no tiene conocimiento. 4   ¡Oh gente pecadora,  pueblo cargado de maldad,  generación de malignos,  hijos depravados!  Dejaron a Jehová,  provocaron a ira al Santo de Israel,  se volvieron atrás. 5   ¿Por qué querréis ser castigados aún?   ¿Todavía os rebelaréis?  Toda cabeza está enferma,  y todo corazón doliente”.

Esta es palabra dura, está hablando del pueblo de Israel, el pueblo más duro sobre la faz de la tierra, no querían enderezar sus pasos siempre andaban tras otros dioses. Podemos decir que ahora sucede lo mismo

 

Esto era lo que le pasaba al pueblo de Dios en el Antiguo Testamento:  Isa 1:6-8,  “Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana,  sino herida,  hinchazón y podrida llaga;  no están curadas,  ni vendadas,  ni suavizadas con aceite. 7  Vuestra tierra está destruida,  vuestras ciudades puestas a fuego,  vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros,  y asolada como asolamiento de extraños. 8  Y queda la hija de Sion como enramada en viña,  y como cabaña en melonar,  como ciudad asolada.  Por pura coincidencia ¿nos pasará a nosotros?”

Dios no quiere religiosos.  Isa 1:11-17:  “¿Para qué me sirve,  dice Jehová,  la multitud de vuestros sacrificios?  Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos;  no quiero sangre de bueyes,  ni de ovejas,  ni de machos cabríos. 12   ¿Quién demanda esto de vuestras manos,  cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? 13  No me traigáis más vana ofrenda;  el incienso me es abominación;  luna nueva y día de reposo,  el convocar asambleas,  no lo puedo sufrir;  son iniquidad vuestras fiestas solemnes”.

V-14, “Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma;  me son gravosas;  cansado estoy de soportarlas. 15  Cuando extendáis vuestras manos,  yo esconderé de vosotros mis ojos;  asimismo cuando multipliquéis la oración,  yo no oiré;  llenas están de sangre vuestras manos. 16  Lavaos y limpiaos;  quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos;  dejad de hacer lo malo; 17  aprended a hacer el bien;  buscad el juicio,  restituid al agraviado,  haced justicia al huérfano,  amparad a la viuda”.

Dios en su inmensa misericordia le ofrecía a Israel y nos ofrece a nosotros: Isa 1:18  “Venid luego,  dice Jehová,  y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana,  como la nieve serán emblanquecidos;  si fueren rojos como el carmesí,  vendrán a ser como blanca lana”.

Si Dios es tan caballero, lleno de compasión y misericordia, ¿por qué nosotros le fallamos tanto? R/ Porque no somos verdaderos cristianos.

¿Qué quiere Dios de nosotros?  Santiago 1:21-26 “Por lo cual,  desechando toda inmundicia y abundancia de malicia,  recibid con mansedumbre la palabra implantada,  la cual puede salvar vuestras almas. 22  Pero sed hacedores de la palabra,  y no tan solamente oidores,  engañándoos a vosotros mismos. 23  Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella,  éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24  Porque él se considera a sí mismo,  y se va,  y luego olvida cómo era”.

V- 25,  “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley,  la de la libertad,  y persevera en ella,  no siendo oidor olvidadizo,  sino hacedor de la obra,  éste será bienaventurado en lo que hace. 26  Si alguno se cree religioso entre vosotros,  y no refrena su lengua,  sino que engaña su corazón,  la religión del tal es vana”.

¿Entonces que nos queda? Seguir igual o hacer un cambio en nuestras vidas y entonces podremos decir soy cristiano.

Si usted ha sentido o cree que estos pensamientos les ha tocado su corazón y quiere recibir a Jesucristo como su Salvador personal, solo tiene que hacer la siguiente oración:

Señor Jesús yo te recibo hoy como mi único y suficiente Salvador personal, creo que eres Dios que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste al tercer día  Me arrepiento, soy pecador. Perdóname Señor. Gracias doy al Padre por enviar al Hijo a morir en mi lugar. Gracias Jesús por salvar mi alma hoy. En Cristo Jesús mi Salvador, Amen.

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