Confesar a Jesús delante de los hombres

Por Miguel A. Matos

No nos conformemos solo de ser creyente de Jesucristo, sino que es nuestro deber confesarlo, por gracia, delante de los hombres, para que  en ellos se produzca el cambio igual que a nosotros, es decir,  la salvación de su alma por poner su fe y confianza en él.

El verdadero creyente es el que ha nacido de nuevo espiritualmente y en su vida se ha producido un cambio tan maravilloso, cuando tiene  y da buen testimonio,  llamando  la atención a todos nuestros amigos y familiares, algo que el hombre natural no puede explicar.

Pero los creyentes no deben ser egoístas, porque es su deber “dar por gracia lo que por gracia hemos recibido”, Mateo 10:8, que es la salvación de nuestra alma. El apóstol pablo dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros; pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe”, Efesios 2:8-9.

Al respecto, Jesús manifestó: “Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesara delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado también delante de los ángeles de Dios”, Juan 12:8-9.

En estos tiempos confesar a Jesucristo, es decir predicar el evangelio de salvación, no es difícil, porque se puede hacer personalmente a nuestros amigos, compañeros de estudios y de trabajo, así como a nuestros familiares cercanos y lejanos, mediante la entrega de tratados y conversando con ellos, sobre la necesidad de conocer a Jesús para la salvación de su alma.

Hoy más que nunca hay los que disponen y  tienen a su alcance los medios de comunicación como la radio, la televisión, los periódicos, la revista, los tratados  y el Internet, lo que sebe aprovechar para confesar las virtudes, la gracia y el poder de salvación de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Les damos gracias a nuestro Dios y Padres del Señor Jesucristo, porque en nuestro país  hoy  se disfruta de la libertad de expresión y de cultos, por lo que se nos facilita usar los medios de comunicación señalados.

Conozco a personas que han conocido a Cristo y le han entregado sus vidas por un mensaje cristiano que han escuchado a través de la televisión y ahora lo están confesando  delante de los hombres, tras ser tocados por el Espíritu Santo.

Ahora bien, los que son miembros de iglesias cristianas evangélicas, deben hablarles  a sus amigos, vecinos y familiares,  para que oigan el evangelio de salvación y vida externa, y así sus congregaciones, no solo crecerán en número, sino que serán bendecidas por el mismo Dios.

No abriguemos  en nuestras vidas ningún temor para confesar a todo el mundo  la salvación que solo Cristo, el Hijo de Dios, nos puede dar. Porque el apóstol Pablo dice: “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáramos, el también nos negara. Si fuéramos infieles, el permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo”, 2 Timoteo, 2:11-13.

Fuente: La Biblia y M.A.M.

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