Denuncian agresión sexual a una yegua 

Bogotá, Colombia – El bestialismo (acto sexual originado por zoofilia), ha cobrado una nueva víctima en el municipio de Ubaté, en la zona andina de Colombia. La víctima en esta ocasión ha sido “Magia”, una yegua liberada por el programa de Sustitución de Vehículos de Tracción Animal de Bogotá.

Después de una vida de trabajo forzado en las calles de Bogotá, una yegua rebautizada como “Magia”, fue adoptada hace unos meses por una familia del municipio de Ubaté en Cundinamarca, zona central y andina de Colombia.

El pasado Martes 29 de Abril en un medio local de Bogotá, la adoptante de “Magia” denunció la agresión sexual de la que fue víctima la yegua por parte de un hombre adulto, que vive en las cercanías de la propiedad rural, donde se encuentra instalada “Magia”. El zooerasta arbitrariamente ingreso a la finca propiedad de los adoptandes de “Magia”, para violentarla sexualmente, pero fue sorprendido en medio del acto de bestialismo. Los adoptantes de “Magia”, instauraron la denuncia correspondiente ante las autoridades por este indignante suceso. La valoración veterinaria posterior a la violación, establece que la yegua no presentaba lesiones de mayor gravedad en su cuerpo, pero investigan la procedencia de algunas secreciones presentes en el cuerpo de la víctima, luego del incidente.

El caso de Magia, se suma a una infame lista de sucesos relacionados con la zoofilia y bestialismo, que en Colombia termina por pasar desapercibido, tanto para la opinión pública, como para las autoridades. El Violador de Toberin en Bogotá, los torturadores y violadores de Quimbaya Quindío, el agresor de aquella frágil gata en Barrancabermeja Santander, lamentablemente gozan de libertad y no ostentan ninguna medida cautelar que asegure que no causaran daño a otros animales.

En Colombia este tipo de conductas dañinas de tipo sexual contra animales, no parece tener ningún tipo de sanción aun cuando podría ser un acto inmoral para la comunidad. Aunque, en muchos casos el acceso carnal violento hacia un individuo, no compromete su integridad corporal, si compromete en todas las ocasiones su estado emocional y en no pocas ocasiones termina por ocasionarles la muerte.

El bestialismo, contacto sexual entre un humano y un animal de otra especies, consumado por coacción violenta, tendría su origen en la Zoofilia, un trastorno mental clasificado como como un comportamiento psicopático incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-IV) de la Asociación Americana de Psiquiatría. Sin embargo, estas consideraciones sobre la zoofilia, no justifican de ninguna manera el daño irreparable que se ejerce sobre las víctimas, mediante actos de bestialismo.

“No podemos permitir que en nuestra sociedad se sigan presentando actos de bestialismo, y que no se les sancione o se les preste la atención que estos dispensan. Por lo tanto, necesitamos que se legisle para erradicar estas prácticas que dia a dia, van sumando víctimas. Las agresiones sexuales hacia animales, compromete la integridad corporal, emocional y cognitiva de un individuo; así que, estas prácticas deberían estar penalizadas, independientemente si al abusador se le considera enfermo mental.” Afirma Camilo Pinto, Coordinador de AnimaNaturalis en Bogotá.

El zooerasta representa una amenaza, para todos los animales incluidos los humanos, pues dentro su trastorno se manifiesta mediante actos sexuales coactivos, violentos y crueles, de ahí la necesidad que deba ser detenido, internado y tratado. Lamentablemente, los círculos familiares sociales cercanos a los violadores, son conscientes del daño que el zooerasta causa a sus víctimas, pero por pudor y al ser considerado un tema tabú, deciden encubrilo.

Aunque Estatuto Nacional de Protección Animal (Ley 84 de 1989), en el Capitulo 1, Articulo 2, puntualiza que se debe erradicar y sancionar el maltrato y los actos de crueldad para con los animales, pareciera que se excluye al bestialismo y zoofilia, en cuanto las mismas autoridades ya sea por negligencia y desconocimiento, asumen que estas prácticas no representan maltrato, crueldad y violencia. Sin embargo, dentro del mismo estatuto, se señalan diversas formas de crueldad ejercidas contra animales de otras especies, entre las cuales podemos identificar los daños corporales que sufren las víctimas; de ahí, que los abusadores no reciben ningún tipo de sanción que les impida continuar con estos actos de violencia.

AnimaNaturalis rechaza radicalmente el bestialismo y exhorta a la comunidad a denunciar y detener estas formas de crueldad, maltrato y violencia hacia los animales. Asimismo, exigimos el apoyo de las autoridades correspondientes para detener y erradicar este flagelo, que continúa afectando a tantos individuos.

Los actos de bestialismo, originados por zoofilia, destruyen la integridad y la vida de cada una de las víctimas. Nada puede justificar, un acto tan lascivo y perverso como lo es el bestialismo; por tanto, necesitamos que se legisle contra este tipo de prácticas y que los abusadores sean efectivamente castigados.

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